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La
Muerte de Dino Zárate |
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Este año, Dino Zárate habría sido estudiante de segundo año en el Saint Mary's College of California. Teníía 19 años y recién comenzaba a liberarse de una temprana vida de pandillas, roces con la ley y libertad condicional por delitos menores. Después de habérsele colocado en Journey House, un hogar para grupos de jóvenes en Pasadena que forma parte del trabajo en el distrito de San Francisco, Dino siguió todos los cursos en la escuela secundaria local además de tomar clases vespertinas y en los fines de semana, para poder cumplir con los requerimientos de su diploma. Soñaba con llegar a ser médico y a menudo hablaba de volver a su comunidad de origen para ayudar a la gente pobre que luchaba por sobrevivir. El primero de setiembre Dino ya tenía su auto cargado y él estaba listo para emprender viaje de regreso al Saint Mary's College para comenzar con el semestre de otoño. Después de salir de Journey House, Dino optó por desoir el consejo de su mentor de tantos años y se detuvo en la comunidad en que se había criado, la sección La Colonia de Oxnard, ciudad que queda en la costa del Condado de Ventura en California del sur. En La Colonia, los jóvenes que generalmente son hijos de inmigrantes, se encuentran pobres y marginados en un país nuevo y una cultura desconocida. A veces se aíslan aun más según la región de México de donde proceden sus familias los norteños vienen del norte y los sureños, del sur. La Colonia es el lugar al que Dino había tratado de volver para vivir con su padre después de terminar su primer año en Saint Mary's. Al menos, un orificio de bala en el capó de su Mustang azul pálido fue una advertencia de mal agúero de que aún no podía volver a casa, de modo que pasó el resto de sus vacaciones de verano en Journey House. En el viaje de regreso a Saint Mary's, algo tiene que haber atraído poderosamente a Dino para volver a La Colonia y a sus antiguos amigos. A lo mejor quería decir adiós. A lo mejor estuvo hablando de su nueva vida como estudiante de colegio universitario, tal como lo hacía con los habitantes de Journey House cuando el año pasado había estado de visita ahí. A lo mejor sencillamente sintió la necesidad de volver a casa. Según un reportaje aparecido en el periódico Ventura County Star, un niño de diez años que estaba practicando con su monopatín ahí cerca, dijo que Dino y sus amigos estaban sentados en el auto de él cuando de un edificio salió un muchacho que portaba un arma de fuego, se agazapó tras unos arbustos y comenzó a dispararles. El niño contó que los amigos de Dino se agacharon cuando vieron al pistolero apuntando al auto; Dino no lo hizo y recibió un disparo en la cabeza. Los policías de una comisaría que quedaba a pocos pasos en el frente de una tienda, acudieron rápidamente y encontraron a Dino desplomado sobre el volante. Todavía estaba consciente y se daba cuenta de que estaba mal herido. Los oficiales llevaron al cercano de St. John's Medical Center, donde se le pronunció muerto cuarenta y cinco minutos más tarde. Dino Zárate era ese tipo de joven que Juan Bautista de La Salle tenía en mente cuando reunió a la comunidad de maestros que se convertirían en los Hermanos Lasalianos. Sin embargo, con excesiva frecuencia los estudiantes como Dino tienen la sensación de no pertenecer verdaderamente a nuestros campus universitarios, de ser impostores que serán descubiertos y que entonces les pedirán que se vayan. Tammy Ramos describió este sentimiento cuando volvió a Saint Mary's para hablar a los estudiantes nuevos en el mismo programa de alto potencial que a Dino y a ella les había abierto el camino al colegio universitario: Yo soy de Sacramento, California, y me crié en la extrema pobreza. Cuando llegué al colegio para comenzar mi primer año de estudios, miré en torno mío en este campus y pensé: Pero qué diablos estoy yo haciendo aquí. Sólo es cuestión de tiempo y ya se darán cuenta de que no soy una de ellos. Sin embargo, Tammy siguió hasta graduarse en Saint Mary's, luego terminó sus estudios en la escuela de leyes de la Universidad de Notre Dame y ahora es profesora a tiempo parcial en el colegio mientras sigue una carrera de consultora. Cuando los estudiantes se sienten como situados en la periferia, es decir, desplazados a las márgenes de sus escuelas, es menos probable que puedan lograr la integración académica y social que es tan esencial para su propia satisfacción, realización y constancia para llegar a graduarse. Estudiantes como Dino y Tammy suelen contar que se sienten culturalmente fuera de lugar en los campus en que se encuentran por primera vez como minorías o donde son pobres en comparación con sus compañeros, en un mundo en que muchas veces lo que tienes parece determinar lo que vales. Antes de que esos jóvenes como Dino puedan regresar a sus comunidades para promover una diferencia, primero tienen que cursar nuestras escuelas hasta el final. Los profesores y administradores tienen especial responsabilidad y oportunidad de emprender acciones conscientes y concertadas para crear comunidades dentro del campus en que todos los estudiantes se sientan bien valorados y bienvenidos. Esta responsabilidad consiste, entre otros aspectos, en generar y estimular activamente un comportamiento acogedor de parte de los estudiantes que forman la mayoría. Pocas noches después de la muerte de Dino, centenares de estudiantes, profesores y personal administrativo se reunieron en la capilla de Saint Mary's College para recordarlo y decirle adiós. Quienes lo conocían bien dijeron que finalmente él había encontrado un hogar en la universidad y estaba realizando el potencial que Journey House y Saint Mary's College habían percibido en él. En un artículo del boletín noticioso que escribió durante este último verano con el título de Despertar, Dino expresó: Después de todo la vida en la universidad no es tan solitaria como yo había creído. Mi primer año en Saint Mary's ha sido uno de los años más estimulantes, con mayores desafíos y llenos de diversiones que he tenido en mi vida. Toda la manipulación relacionada con personajes de autoridad que acompañó mi niñez, desapareció cuando comprendí que ahora soy un hombre adulto. Ahora soy responsable de todo lo que hago. Aunque esto parezca atemorizador, ahora soy mi propia persona.... En este mismo momento estoy contando los días que faltan para que termine el verano. No hallo las horas de volver a mis clases, a leer y a juntarme con mis amigos positivos.... En la Declaración: Los Hermanos Lasalianos en el Mundo de Hoy, está escrito que los Hermanos se preocuparán de ayudar a sus estudiantes a darse cuenta del sufrimiento humano [y] se esforzarán por despertar un mayor sentido de la hermandad universal entre todos los hombres y todos los pueblos. Cuando los Lasalianos de diferentes extracciones raciales, étnicas y socio-económicas se reunieron para recordar a Dino y para apoyarse mutuamente en éste su tiempo de pérdida, fue otro recordatorio más de que una de las cosas que las comunidades de Lasalianos buscan conscientemente es juntar a gente extraña para que se conviertan en amigos, asociados y, efectivamente, en hermanos y hermanas. La muerte de Dino Zárate es una oportunidad de reflexionar sobre una pérdida de la comunidad, un legado de la comunidad y el poder que la comunidad Lasaliano tiene para cambiar y salvar vidas.
La Pregunta Mientras está Ud. leyendo este artículo, qué pensamientos, la gente o historias vinieron a importar? Comparta por favor sus ideas con nosotros (email signs@dlsi.org); publicaremos respuestas en las ejemplares futuras de Signs of Faith. |
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